La Célula: unidad base de la Vida

Todos los seres vivos estamos compuestos por células. Desde la más pequeña bacteria hasta los más grandes árboles, todos los seres animados con vida tenemos esta característica común de ser no más que un conjunto más o menos complejo de células.

La célula contiene toda la información genética de un organismo dado y cumple una función particular según su tamaño, forma o localización.

Se pueden dividir a los organismos en dos categorías, según el tipo de células que poseen. En particular distinguimos:

  1. Los procariontes

Los organismos procariontes son aquellos que pertenecen al dominio de las bacterias o de las arqueas. [1] Son organismos unicelulares muy primitivos, que fueron los primeros en aparecer en la Tierra y permanecen vivos el día de hoy. A pesar de su sencillez aparente, son microorganismos que tienen una capacidad de adaptación superior a casi la totalidad de los otros organismos y que pueden vivir en zonas extremas como los desiertos, en altura o en presencia de compuestos tóxicos como arsénico.

En la Figura 1 se puede apreciar la estructura de una célula bacteriana:

bacteria anotada

Figura 1 – Estructura interna de una célula bacteriana. Adaptada desde el trabajo de Mariana Ruiz Villarrealy LadyofHats (Creative Commons).

En azul, se puede observar un medio acuoso que es el citoplasma de la célula. Este citoplasma contiene toda la maquinaria necesaria para proveer la bacteria en energía, fabricar las proteínas esenciales a sus procesos y defenderla  frente a ataques exteriores como los virus. Los organismos de este tipo tienen su material genético suelto en el citoplasma, bajo la forma de ADN circular, es decir, una hebra de ADN formando un anillo sobreenrollado (ver Figura 1). [1]

Las bacterias tienen pili, que son filamentos de proteína que cumplen funciones como adhesión a superficie y detección de nutrientes. Para obtener éstos,  algunas bacterias poseen flagelos que les permiten desplazarse hacia ellos. Las otras dependen de condiciones exteriores como corriente de agua o de aire para alcanzar los nutrientes. Algunas bacterias son también capaces de transferir su material genético mediante sus pili, que se conectan a los pili de otras bacterias, ofreciendo un canal de transporte para su material genético. [2]

Las células se reproducen dividiéndose, en un proceso de mitosis. La bacteria más rápida es la Escherichia coli, capaz de reproducirse en 20 min! [3]

  1. Los eucariontes

Los organismos eucariontes se dividen en 4 reinos: los protistas, los hongos, las plantas y los animales, estos últimos tres habiendo evolucionado de alguna forma desde los protistas.  Los organismos eucariontes son generalmente multicelulares, aunque existen algunos unicelulares como las levaduras o las amebas. [1]

Las células eucariontes se caracterizan por una organización interna más compleja, segregando sus componentes en organelos que cumplen funciones muy específicas, como se puede ver en el esquema de la Figura 2. Por ejemplo, el retículo endoplasmático rugoso es el lugar donde se sintetizan y procesan las proteínas de la célula y el aparato de Golgi sirve de centro de transporte y direccionamiento de las proteínas que llegan desde el retículo en la célula. La mitocondria actúa como reserva de energía para la célula. [4] Se sospecha que el origen de la mitocondria fue una bacteria fagocitada por una célula eucarionte más primitiva y que al proporcionar energía a ésta, se empezó una relación simbiótica entre la bacteria-mitocondria y la célula eucarionte, lo que conocemos como la Teoría Endosimbiótica. [5]

célula animal anotada

Figura 2 – Estructura interna de una célula animal. Adaptada desde OpenStax (Creative Commons)

No todas las células eucariontes tienen la misma estructura. En particular las células vegetales presentan diferencias como la presencia de cloroplastos, compartimientos (gránulos verdes en la Figura 3) que les permiten realizar el proceso de fotosíntesis: la célula es capaz de convertir la luz en energía gracias un compuesto llamado clorofila que les confiere el color verde a las plantas. Por otra parte, las células vegetales poseen, además de la membrana, una pared celular les confiere propiedades mecánicas para formar sus tejidos como tallo y tronco. [6]

celula-vegetal

Figura 3 – Estructura interna de una célula vegetal (Fuente).

Para acceder a un resumen de este tópico, les recomendamos visitar nuestra fanpage.

Los dejamos invitad@s a visitar nuestra página el próximo lunes para un capítulo sobre el ADN!

Referencias:

[1] Tortora, Funke y Case. Introducción a la Microbiología, 9a edición. Editorial Medica Panamericana. 2007.

[2] Campbell & Reece. Biología, 7ma edición. Editorial Medica Panamericana. 2007.

[3] Stanier et al. Microbiología, 2da edición. Editorial Reverté, S.A. 1992.

[4] F. González & E. Arriagada. Manual de Biología Celular para la Carrera de Enfermería. Universidad de Concepción. Chile. 2008. [en línea] <http://www.sibudec.cl/ebook/UDEC_Manual_de_Biologia_Celular.pdf> [consulta: 30/08/2016]

[5] J.S. García del Río. De Stephen Hales a la biología molecular: reflexiones sobre la revolución biotecnológica y su impacto en la sociedad y la universidad. Universidad de Valencia. 2003.

[6] M. Ruben. La Célula y sus Orgánulos 3.0. Los Orgánulos Celulares. [en línea] <https://biologiarubenurjc.wordpress.com/> [consulta: 30/08/2016]

 Stem cells – Entrada: Photo credit: Wellcome Images (Creative Commons)

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